La apuesta de Pascal: una mirada a la distancia

15 09 2009

la apuesta de pascal

Quisiera aprovechar ahora para hablar de uno de los personajes menos atendidos en los cursos de Filosofía Moderna y que mañana veremos con algún detenimiento. Una de las cuestiones a las que le prestaremos atención es a la denominada “apuesta de Pascal” sobre la cual algo hemos dicho ya en el video que daba inicio al blog. Sin embargo, no es mi intención resumir aquí la lectura, sino proponerles una aproximación relativamente contemporánea al problema para ver sus impresiones y comentarios.

Para hablar de Pascal, entonces, quiero introducir algunas ideas de William James. Este autor quiere analizar la apuesta de Pascal con un marco que le permita notar algo que, creo, puede resultar importante también para nosotros. Así, Introduce la noción de hipótesis como “cualquier cosa que nos pueda ser propuesta como objeto de nuestra creencia”[1]. Entre ellas, distingue dos grupos: las vivas y las muertas. Viva es “la que se ofrece como una posibilidad real a aquel a quien se le propone”[2]; muerta es la que no ofrece tal posibilidad. Y en ese contexto, James hace una precisión importante, a saber, que “el que una hipótesis esté muerta o viva no es una propiedad intrínseca suya, sino que se trata de una relación con la persona que piensa tomada de manera individual. Tales hipótesis se miden por su más o menos pronta disposición a actuar”[3].

Añade después, James, que además existe lo que él llama la opción, i.e., “la decisión entre dos hipótesis”[4]. Y divide las posibilidades de opción en tres grupos: “1) vivas o muertas; 2) obligadas o inevitables; 3) importantes o triviales” y añade inmediatamente que “para nuestros propósitos podemos decir que una opción es genuina cuando es de tipo obligado, importante y vivo”[5]. Una opción viva es aquella que se da entre dos hipótesis vivas, dos que constituyan una posibilidad real para mí. Una opción obligada es aquella que me conmina inevitablemente a elegir, donde no existe posibilidad de evasión. Una opción importante[6] se da cuando estamos ante un escenario donde la decisión que se tome es trascendental y la oportunidad de optar es única. Con ese marco, James introduce la famosa “apuesta de Pascal” como un ejemplo paradigmático de este juego entre las tres opciones. El pasaje, al cual James se refiere, mas no cita, corresponde a la Sección segunda de los Pensamientos, a la serie II:

“Examinemos pues este punto. Y digamos: “Dios existe o no existe”; pero, ¿de qué lado nos inclinaremos? La razón nada puede determinar ahí. Hay un caos infinito que nos separa. Se juega un juego en la extremidad de esta distancia infinita, donde saldrá cara o cruz. ¿Qué apostáis? […].

[…] es preciso apostar. No es voluntario, estáis embarcados. […]. Tenéis dos cosas que perder: la verdad y el bien, y dos cosas que comprometer: vuestra razón y vuestra voluntad, vuestro conocimiento y vuestra felicidad, y vuestra naturaleza dos cosas de que huir: el error y la miseria. Vuestra razón no resulta más perjudicada, puesto que hay que escoger necesariamente, eligiendo lo uno y no lo otro. He aquí un punto resuelto. Pero, ¿y vuestra felicidad? Pesemos la ganancia y la pérdida apostando cruz a que Dios existe. Tengamos en cuenta estos dos casos: si ganáis, ganáis todo, y si perdéis, no perdéis nada: apostad, pues, a que Él existe, sin vacilar.

[…] Queréis llegar a la fe y no sabéis el camino. Queréis curar vuestra infelicidad y preguntáis los remedios que hay para ello […]. Consiste en hacer todo como si creyesen, tomando agua bendita, encargando misas, etc. Naturalmente, eso mismo os hará creer […]”[7][8].

Es a este pasaje al que James hace referencia. Y lo critica atendiendo al esquema que él ya había ofrecido. La opción de Pascal no es una opción genuina porque no ofrece una hipótesis viva. Si yo no tengo una disposición previa para la creencia, ninguna argumentación probabilística respecto de mis posibilidades de ganar bienes mayores resulta convincente, no me entusiasma ni me conduce hacia la acción, más aún, sostiene James:

“Sentimos que una fe en la misa y el agua bendita adoptada de manera totalmente voluntaria después de un cálculo mecánico carecería del espíritu íntimo de la realidad de la fe; y si estuviéramos en el lugar de Dios, probablemente encontraríamos un placer particular en despojar de su recompensa infinita a los creyentes que siguiesen este modelo”[9].

James defiende aquí el carácter íntimamente individual y vital de la experiencia de la fe. No son razones las que convencen al corazón del creyente; sino, como el mismo Pascal pensaba, son las razones del corazón que la razón no entiende. La fe es un movimiento lleno de vitalidad que necesita, justamente, de una opción viva, forzada e importante. Es en este contexto de opción por la fe, que James introduce lo que él llama la naturaleza volitiva con la finalidad de hacer patente su carácter determinante en las opciones por la creencia:

“Cuando digo «naturaleza volitiva» no quiero decir sólo voliciones deliberadas tales que quizá establezcan hábitos de creencia de los que no podemos ahora escapar; quiero decir: todos los factores de la creencia como el miedo y la esperanza, el prejuicio y la pasión, la imitación y la camaradería, la presión […] de nuestra casta y nuestro grupo. De hecho, nosotros mismos creemos, pero difícilmente sabemos cómo y por qué”[10].

Existen, pues, una serie de elementos constitutivos de nuestras opciones para adoptar tal o cual creencia que superan el ámbito solamente discursivo de las proposiciones lógicas. O mejor dicho, no es que las superen, las preceden y se convierten en condición de posibilidad de nuestras tomas de decisión hipotético-deductivas.

En resumen, seguro este será tema de nuestras clases de mañana, lo que vemos en Pascal es una contradicción entre dos formas de aproximarse al mundo. Una que trata de defender el “espíritu de fineza”, que es aquel que nos remitiría a las razones del corazón, a lo sublime, a lo estético, a lo religioso, etc; la otra está marcada por el “espíritu geométrico” y nos remite a esta idea racionalista de lograr metódicamente esa sublimación que en este caso se relaciona a la religión. La apuesta de Pascal, resumiendo, no conduce a nada, ya que el tipo de propuesta que nos hace resulta inviable al no ser suficientemente consecuente con la distinción entre estos dos espíritus, para usar sus propias palabras, o entre hipótesis vivas o muertas, para usar las de William James.


[1] James, W. La voluntad de creer. Un debate sobre la ética de la creencia. Madrid: Tecnos, 2003. p. 137.

[2] Ibid.

[3] Ibid. p. 138.

[4] Ibid.

[5] Ibid.

[6] La introducción de la noción de importancia nos conduce a pensar en el valor que Charles Taylor da a ese criterio en la constitución de nuestras opciones morales. Cf., particularmente, Taylor, Ch. “La conducción de una vida y el momento del bien”.En: La libertad de los modernos. Buenos Aires: Amorrortu, 2005.

[7] Pascal, B. Pensamientos. Madrid: Alianza, 1981. pp. 128-130.

[8] Existe un interesante texto de Jon Elster sobre la apuesta de Pascal. En él se discute de modo algo formal las complejidades del argumento y su cierta incogruencia práctica. En el mismo se hace una comparación con la estructura de la hexis aristotélica en la Ética nicomáquea con la finalidad de ver las similitudes entre la labor de la razón y de la acción en la toma de decisión respecto de lo que creemos. En síntesis la tesis de Elster consiste en sostener que “la eficacia causal para una creencia para un fin dado nunca puede ofrecer motivos o razones para adoptar esa creencia […]” (p. 85). Lo que estaría implicado en la apuesta  pascaliana sería el hecho de que nosotros debemos convencernos racionalmente de que debemos creer de modo habitual, i.e., olvidarnos de que nuestra creencia tuvo una motivación instrumental para dar paso a una creencia no racionalmente gestada sino habitualmente (hexis) mantenida. Como digo, el argumento es formal y algo enredado, pero sugerente. Cf. Elster, J. Ulises y las sirenas: estudios sobre racionalidad e irracionalidad. Mexico: FCE, 1989. Para el caso de Aristóteles, cf. EN 1103.

[9] James, W. Op. cit. p. 143.

[10] Ibid. p. 148.

*Imagen tomada de http://www.smbc-comics.com/comics/20090308.gif

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5 responses

20 09 2009
Alvaro Cox

Hablando de Pascal, Hobbes y Descater, veo un asunto muy importante que se da ya por supuesto, es decir como una verdad incuestionable en un momento donde todo lo incuestionable entraba en crisis, ¿que paso con este punto?, hablo de Dios.

Dios es un tema que en todos ellos entra como una verdad segura, Descartes parte de su existencia sin haberla demostrado antes :s, ¿por que no dudar de el?, entiendo que se debe leer a todos ellos de acuerdo a su contexto , una situacion donde la iglesia monopolizaba todo conocimiento, pero dada esta secularizacion entre razon y fe, no se trajo el tema hasta despues de Dios.

¿Es por tal impulso humano que nos lleva a desear ser eternos y absolutos por un temor a la muerte?, ¿ como comprobar a Dios ? esto es algo muy discutible , que lleva a algunos a ser creyentes y a otros ateos, o es como se dice que la religion y Dios adormecen la mente del hombre para que ya no tenga que pensar en temas tan trascendentales como la muerte y la vida misma, y se ocupe de vivir su vida de acuerdo a una cierta moral para llegar al “cielo” o irse a l “infierno” creo que este tema es actual, en este mundo donde las revoluciones cientificas estan cada ves quitandole mas espacio al trabajo divino. ¿Quiza Marx tenia razon y es la religion el opio del pueblo?

21 09 2009
Lorena

En teología vi que en realidad la idea de que el ser humano busque a un Dios para poder explicar aquello que escapa de su conocimiento es una idea bastante antigua de lo que viene a ser la religión o el credo. En realidad aquel que lo use para eso no es más que un ser humano inmaduro que quizás toda su vida atribuya sus logros o fracasos a un ser supremo. Creo que el Dios del que hablan los filósofos modernos es más este Dios que más allá de ser la respuesta a lo desconocido es una imagen sagrada, divina e inexplicable.

Tampoco podemos olvidar que para su época Dios era el refrente de todo lo oculto y desconocido, pero ¿Qué pasa con todo lo que en la antiguedad era atribuido a Dios y ahora tomó otro sentido con la ciencia? Esa sería la prueba de que Dios no existe? Pues para mí la respuesta sigue siendo la del principio, lo desconocido es eso: DESCONOCIDO, si el hombre quiere meter a Dios en eso no habría porque juzgarlo; sin embargo, en mi opinión Dios está mucho más allá de eso.

21 09 2009
Alvaro Cox

Pascal comienza limitando la accion de la Razón, al identificar el espiritu de fineza, es decir hay ciertas experiencias y situaciones que la razón no puede comprender, sólo el corazón. Pero luego en su famosa apuesta nos postula contradictoriamente que es la razon capaz de someter a las creencias y deseos (campo del espiritu de la finura) para generar resultados mas favorables. Es este otro casa en que el intento moderno de volver al cuerpo nos remite nuevamente a la razon dominadora de todo aspecto espontaneo del cuerpo, como ya nos lo habian explicado, Descartes hizo lo propio en el mismo sentido. ¿Se puede explicar esto por la clara influencia que tiene la revolucion cientifica en la epoca? Es capaz el hombre mediante la razon someter al cuerpo para poder aspirar a posteriores realidades mas perfectas y mejores. Se puede relegar al cuerpo al segundo plano para aspirar a un desarrollo infinito guiados de la mano con la razon para adentrarnos a un camino sin fin hacia el desarrollo infinito ? Seria bueno que discutamos lo anterior en un balance con lo dicho en Montaigne

21 09 2009
Alvaro Cox

Estaba viendo la ultima pela de batman…. la del caballero de la noche y creo que el guason y batman representan los dos lados del ser humano, el mundo de la razon de lo correcto de lo bueno y ese mundo de los deseos el oscuro que nos caracterizaba segun decia hobbes y segun nos decia freud, seria paja q cuelguen algunas partes de esa pelicula porq expresan claramente esa dualidad que hay en el ser humano

21 09 2009
Raúl E. Zegarra Medina

Hola Álvaro, te respondo muy breve sólo para que no vayas a pensar que no estamos leyendo tus comentarios. Me parece que a Eduardo le toca colgar algo hoy, después de que él lo haga (probablemente mañana o el martes) pasaré a responder tus comentarios en un post completo (no por esta vía reducida). Creo que has hecho énfasis en más de una cosa interesante que merece un desarrollo más o menos amplio. Gracias por contribuir con tus ideas, ya conversamos.

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